Minicuento: “Paren las rotativas, desorden y orden”
Relato ficcionado
Abro la puerta y veo una silla disponible, el apuro hace que me abalance sobre ella. Comienzo el recorrido por el salón (sin dejar de escuchar al profesor), reconozco a mi lado una cara familiar, su guitarra enfundada, despeja toda duda. Por mi izquierda me alcanzan gentilmente un mate cebado, una compañera portadora de una agradable sonrisa. Estamos los tres sentado contra la pared. Pocos minutos después, llega con su cabellera desordenada, el que sería el cuarto integrante del grupo. Intento ordenar las palabras, me empiezo a dar cuenta que esto tendrá un formato distinto al habitual, distingo comentarios sobre el golpe del 76, que es una planificación, como se arma una planificación, comienza la participación y la incursión. Si, hay que formar grupos. Si, nos miramos, Maxi, Jazmin, Axel y yo; y armamos el grupo. Hay que planificar, para empezar hay que informarse, entender los contenidos, entender los conceptos, leer normas, dividimos las tareas con el compromiso de comentar o pasar un resumen. Si, pero había que hacer la primera. Intercambiamos mail, la consigna interna del grupo era buscar un eje que mueva nuestro trabajo. Después de unos días surge la idea fundadora, la piedra en bruto, la pulimos y sale el diamante: La identidad. Que difícil para un país como este con pluri-identidad, hablar de identidad.
“Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas. . . Es una virtud, es dignidad y es la actitud de identidad mas definida” (Eladia Blazquez).
Ahora hay que ponerlo en la vidriera cuidadosamente. Arriesguemos algo para la primera. Bien sale algo, cantar, cantarse, mirar, mirarse, descubrir y descubrirse, retratos y autoretratos; si entramos a rodar. Si, se vislumbra la segunda, la mandamos. Pero llega el desorden, los comentarios, las observaciones, las versiones perdidas, como se hace esto?, hasta que se lee:
PAREN LAS ROTATIVAS!!!!!!.
De aquí en mas la frase sería como el alerta rojo que anuncia una catástrofe.
Sí, el caos se apoderó de nosotros, habrá que graduar el virtualismo tecnológico, es necesario el encuentro físico, es necesario ver los colores, ver el movimiento, escuchar la música, somos artistas!!!.
En el grupo se había producido un mero desparramo, nada grave, pero había que reencausar fuerzas y objetivos, había que ordenar, había que reposicionarse y volver a tomarnos de las manos para formar nuevamente la ronda.
Por otro lado, como si fuera una propaganda de guardapolvos escolares, se dijo, volvamos a clase!. Hubo unanimidad no solo nuestra, sino de todo el gran grupo. Se suceden los temas, relaciones, operaciones de pensamiento, planillas, mapas conceptuales, la seriedad, la cordura, el respeto. Llegamos a la tercera, entendimos el mecanismo aunque no mecanicemos. La cuatro y la cinco, están madurando. Seguimos adelante, se revisan trabajos, se hacen preguntas, surgen las primeras luces del final del recorrido, que necesitamos en este tramo. Hay un breve desequilibrio, una pequeña incertidumbre, un breve desorden, se escucha, una voz masculina que pide “orden, orden, orden!!!!”, casi sin aliento, aparece la voz femenina, que alienta, “no aflojen, no aflojen, estamos, estamos. . .”. Lo pudimos evitar, no tuvimos que tocar el botón de alerta “rojo”.
El reencuentro, otra vez, era necesario, el encuentro, era necesario, mirar y mirarse, sostener la mirada, era necesario ver al hombre de los pelos desordenados recostado en la silla (también desordenado), ver sus manos que poseían el milagro de fabricar retratos como ninguno de los otros lo hacia, era necesario ver la altura de aquel hombre que portaba esa guitarra y en cualquier momento podía desenfundarla como si fuera un arma, pero un arma de paz y de reunión, era necesario ver su figura flexible, grácil, la única capaz de transformarse en estético cisne o en un poderoso felino, era necesario solo para mi estar presente?, creo que todos necesitamos de esa reunión, del reencuentro. De allí salieron las fuerzas para la redistribución, la reorganización, era necesario la reunión para luego seguir en forma virtual la tarea encomendada.
lunes, 20 de julio de 2009
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